Una de las discusiones más lindas y posiblemente interminables es aquella que define a las escuelas futbolísticas de acuerdo al arco ideológico. El encargado de abrir el “debate” fue César Luis Menotti. “Un día dije que había un fútbol de izquierda y otro de derecha. Los más generosos, los más artistas, los más cultos siempre fueron de izquierda, siempre estuvieron más cerca de mí que lo otro, el mercado. Un fútbol generoso, abierto, comprometido con la gente, el orgullo de la representatividad, el orgullo de la pertenencia... todo eso que pregono me suena más a la izquierda que a la derecha. Después hay otro fútbol, al que no le importa la gente, solamente le interesa el resultado”, disparó el Flaco. El “otro”, el que está en la vereda del frente, sería el que practican los equipos de Carlos Salvador Bilardo, que hacen del rendimiento físico un culto y que no escatiman “recursos” para lograr el triunfo (el bidón de Branco, por ejemplo). En un equipo bilardista brilló Diego Maradona, típico exponente de un fútbol de izquierda. No faltará quien argumente (no sin razón) que, al ser la quintaescencia del talento, Diego representa al fútbol individual, capaz de ganar partidos en soledad, en fin, de representar el pensamiento de la derecha. Discusiones “de quinto whisky” al margen, lo cierto es que uno de los ejemplos del fútbol de izquierda lo dio el italiano Andrea Pirlo, quien en la definición por penales de una de las llaves de cuartos de final de la Eurocopa homenajeó a Antonin Panenka. En pleno apogeo del fútbol total de Johan Cruyff, un 20 de junio de 1976, Alemania y Checoslovaquia definían el título de la Euro de Yugoslavia por tiros desde el punto del penal. Con la serie 4-3 a favor de los checos, el delantero de Bohemians de Praga acomodó la pelota para patear. Enfrente estaba Sepp Maier, arquero campeón del mundo dos años antes. Entonces, del otro lado de la Cortina de Hierro apareció un guiño para “los zurdos”: Panenka tomó una larga carrera, amagó con rematar fuerte y la picó sutilmente ante la atónita mirada de Maier y de todos los que colmaron el estadio del Estrella Roja de Belgrano. “No fue en absoluto un acto de rebeldía. Siempre concebí el fútbol como una alegría para los espectadores, un espectáculo que proporcione temas de conversación en los bares. No fue un gesto que buscase la rebeldía sino la diversión”, declaró el ex jugador a la revista española llamada Panenka en su honor. ¿Y si lo erraba? “Probablemente no habría jugado más y ahora sería tornero, que es mi profesión”, indicó el actual presidente honorario de Bohemians FC.
*Publicado el 26/06/2012 en Hoy Día Córdoba. Sección En Sepia
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martes, 26 de junio de 2012
Fútbol zurdo
Una de las discusiones más lindas y posiblemente interminables es aquella que define a las escuelas futbolísticas de acuerdo al arco ideológico. El encargado de abrir el “debate” fue César Luis Menotti. “Un día dije que había un fútbol de izquierda y otro de derecha. Los más generosos, los más artistas, los más cultos siempre fueron de izquierda, siempre estuvieron más cerca de mí que lo otro, el mercado. Un fútbol generoso, abierto, comprometido con la gente, el orgullo de la representatividad, el orgullo de la pertenencia... todo eso que pregono me suena más a la izquierda que a la derecha. Después hay otro fútbol, al que no le importa la gente, solamente le interesa el resultado”, disparó el Flaco. El “otro”, el que está en la vereda del frente, sería el que practican los equipos de Carlos Salvador Bilardo, que hacen del rendimiento físico un culto y que no escatiman “recursos” para lograr el triunfo (el bidón de Branco, por ejemplo). En un equipo bilardista brilló Diego Maradona, típico exponente de un fútbol de izquierda. No faltará quien argumente (no sin razón) que, al ser la quintaescencia del talento, Diego representa al fútbol individual, capaz de ganar partidos en soledad, en fin, de representar el pensamiento de la derecha. Discusiones “de quinto whisky” al margen, lo cierto es que uno de los ejemplos del fútbol de izquierda lo dio el italiano Andrea Pirlo, quien en la definición por penales de una de las llaves de cuartos de final de la Eurocopa homenajeó a Antonin Panenka. En pleno apogeo del fútbol total de Johan Cruyff, un 20 de junio de 1976, Alemania y Checoslovaquia definían el título de la Euro de Yugoslavia por tiros desde el punto del penal. Con la serie 4-3 a favor de los checos, el delantero de Bohemians de Praga acomodó la pelota para patear. Enfrente estaba Sepp Maier, arquero campeón del mundo dos años antes. Entonces, del otro lado de la Cortina de Hierro apareció un guiño para “los zurdos”: Panenka tomó una larga carrera, amagó con rematar fuerte y la picó sutilmente ante la atónita mirada de Maier y de todos los que colmaron el estadio del Estrella Roja de Belgrano. “No fue en absoluto un acto de rebeldía. Siempre concebí el fútbol como una alegría para los espectadores, un espectáculo que proporcione temas de conversación en los bares. No fue un gesto que buscase la rebeldía sino la diversión”, declaró el ex jugador a la revista española llamada Panenka en su honor. ¿Y si lo erraba? “Probablemente no habría jugado más y ahora sería tornero, que es mi profesión”, indicó el actual presidente honorario de Bohemians FC.
*Publicado el 26/06/2012 en Hoy Día Córdoba. Sección En Sepia
martes, 31 de enero de 2012
“Los intelectuales detestan el fútbol”

La “queja” tiene por autor a Osvaldo Soriano, de quien el domingo se cumplieron 15 años de su fallecimiento. Fanático de San Lorenzo, el Gordo fue el autor de conocidos cuentos que tienen
al fútbol como eje central, como por ejemplo “El penal más largo del mundo” o el “Hijo de Butch Cassidy”. Pero la obra cumbre del marplatense en materia de literatura futbolística no se consigue en las librerías, como podría suponerse, sino en el campo de juego. Se trata del Osvaldo Soriano Football Club, que fue fundado en 2001 por un grupo de escritores italianos y que bien podría haber salido de la mente de Gordo.
“La idea nació a instancias de Silvia y Paola, dos jóvenes de la ciudad de Cesena, quienes juntaron a una treintena de literatos bajo la consigna: ‘¿Juegan?’ Todos respondimos que sí.
Hubiera sido como renunciar a la selección”, reconoció Beppe Servegnini, autor de La cabeza de los italianos, en la edición de septiembre de 2011 de la revista Un Caño.
La movida del O.S.F.C, cuyo escudo es el dibujo con el que Daniel Paz homenajeó a Soriano en Página 12 aquel 29 de enero de 1997, se transformó en la fundación de una Liga de Escritores.
Entonces, desde 2005, el Soriano juega partidos a beneficio contra equipos de Inglaterra,
Israel, Alemania, Hungría y Suecia. Para ser “seleccionable” hay que tener un libro publicado.
En nuestro país, la idea picó en 2010. En ese año, el dramaturgo Rafael Spregelburd recibió el ofrecimiento de parte de los organizadores de la Feria del Libro de Frankfurt para que Argentina juegue un partido contra un combinado de escribas alemanes. A las apuradas, Spregelburd
se puso en contacto con un grupo de conocidos y convinieron en fundar el Combinado
Argentino de Dramaturgos (CAD). LA gira inaugural fue por demás positiva, que el elenco “albiceleste” acumuló un empate sin goles ante el OSFC y una victoria por 1-0 ante los teutones, justo después de la eliminación argentina en el Mundial de Sudáfrica.
Esa vez, la pluma hizo lo que las piernas no pudieron, pese a la confesión del italiano Enrico Remmert, defensor del OSFC: “perdemos seguido, pero estamos acostumbrados, quizá porque
somos escritores”.
*Publicado el 30 de enero de 2012 en Hoy Día Córdoba. Sección "Sepia"
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miércoles, 24 de septiembre de 2008
Doble discriminación

“No me trate de boliviano, señor Laverni” o “Viva Jujuy” fueron algunos de los dichos del ¿ex? presidente de Gimnasia de Jujuy, Raúl Ulloa, al referirse al confuso episodio tras el partido del sábado entre el Lobo jujeño y Argentinos Juniors. Ante las cámaras de televisión, Ulloa acusó a Laverni de haber llamado peyorativamente “bolivianos” a los jugadores locales.
De haber incurrido en los dichos que se le endilgan, Laverni debe ser sancionado de manera ejemplar, porque es inadmisible que una persona, supuestamente imparcial, que está en un choque deportivo para impartir justicia, se dirija de manera peyorativa a los jugadores.
Pero también hay que detenerse en los dichos del “ofendido”. Con el mínimo atenuante del contexto, no hace falta señalar que Ulloa cayó en uno de los peores lugares comunes que tenemos los argentinos: considerar al otro, en este caso a los bolivianos como algo malo.
De esta manera, las concepciones de Laverni y Ulloa coinciden porque no hacen otra cosa que discriminar a los bolivianos.
El árbitro, por entender que “boliviano” es un insulto, y el dirigente, a partir de esa concepción racista, en sentirse ofendido por haber sido llamado boliviano.
Puede decirse que en medio de la “calentura”, Ulloa no quiso discriminar ni agraviar a la comunidad boliviana, pero sus dichos no hacen otra cosa que demostrar una vez más que la discriminación es moneda cada vez más corriente. Por ello, el dirigente jujeño también debe ser sancionado.
*Publicado en Hoy Día Córdoba el 23-9-09
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jueves, 7 de febrero de 2008
Fútbol y política II

Sin tanta introducción como en la entrada anterior, un artículo de Rebelión.org, se revelan algunas cuestiones que reafirman la íntima relación del fútbol y la política. Recomendable (por si alguien le da bola a mis recomendaciones).
La foto es de la hinchada de Livorno. Un pequeño club de la ciudad italiana cuna del comunismo.
martes, 13 de noviembre de 2007
Caiga quien caiga
En tiempos de la República y del Imperio Romano, los emperadores y senadores acostumbraban a patrocinar los famosos juegos que incluían carreras de cuadrigas, combates de gladiadores, espectáculos teatrales y fastuosos banquetes gratuitos. Estos fastos, de origen religioso, comenzaron a ser utilizados políticamente por los poderosos a los fines de controlar al pueblo llano a través de regalos y prebendas.
¿Qué tiene que ver esto con el fútbol? Mucho, porque en tiempos en que Argentina y Uruguay transitan un incidente diplomático de proporciones escandalosa, en que los indios Tobas de Formosa se mueren de hambre, en que la escalada inflacionaria no cesa, el fútbol es el Circo Romano de la actualidad.
Como bien dijo la semana pasada Víctor Hugo Morales, transitamos una etapa en la que la sociedad no tiene muchos elementos de pertenencia. Entonces, ante la ausencia de éstos, el fútbol ocupa el lugar que antes era el de la política, por ejemplo.
En virtud de esto, el fútbol se convirtió en la manera en la que muchos canalizan sus frustraciones y alegrías, distrayendo la atención de cuestiones centrales mucho más importantes. En este sentido, no hace falta mencionar cuál fue el papel del Mundial de 1978.
Entonces, con el fútbol elevado al grado de adicción, es de esperar que la pelota gire a cualquier costo. No paró hace casi 30 años, con “chupados” en la ESMA, ubicada a pocas cuadras del Monumental, es muy difícil que pare con la muerte Damián Bautista Muñoz, el hincha de Independiente Rivadavia que fue asesinado en pleno partido entre la Lepra y Belgrano.
“Cueste lo que cueste, caiga quien caiga”. Lamentablemente, así será por mucho tiempo.
*Publicado en Hoy Día Córdoba el 13-11-07
¿Qué tiene que ver esto con el fútbol? Mucho, porque en tiempos en que Argentina y Uruguay transitan un incidente diplomático de proporciones escandalosa, en que los indios Tobas de Formosa se mueren de hambre, en que la escalada inflacionaria no cesa, el fútbol es el Circo Romano de la actualidad.
Como bien dijo la semana pasada Víctor Hugo Morales, transitamos una etapa en la que la sociedad no tiene muchos elementos de pertenencia. Entonces, ante la ausencia de éstos, el fútbol ocupa el lugar que antes era el de la política, por ejemplo.
En virtud de esto, el fútbol se convirtió en la manera en la que muchos canalizan sus frustraciones y alegrías, distrayendo la atención de cuestiones centrales mucho más importantes. En este sentido, no hace falta mencionar cuál fue el papel del Mundial de 1978.
Entonces, con el fútbol elevado al grado de adicción, es de esperar que la pelota gire a cualquier costo. No paró hace casi 30 años, con “chupados” en la ESMA, ubicada a pocas cuadras del Monumental, es muy difícil que pare con la muerte Damián Bautista Muñoz, el hincha de Independiente Rivadavia que fue asesinado en pleno partido entre la Lepra y Belgrano.
“Cueste lo que cueste, caiga quien caiga”. Lamentablemente, así será por mucho tiempo.
*Publicado en Hoy Día Córdoba el 13-11-07
No sólo fútbol
“En la búsqueda de pertenecer a algo, la gente se vuelca al fútbol”
A lo largo de la historia, muchas personas se ganan un lugar por algún hecho destacado. En determinados casos, el personaje no logra sacarse el lastre y queda subordinado al episodio. Sin embargo, hay otros que sortean esa difícil valla y son reconocidos por otras cualidades tanto o más importantes.
Este último caso es el de Víctor Hugo Morales, quien saltó a la consideración general por el relato del segundo gol de Diego Maradona a los ingleses en el Mundial de México 86’. Pero antes y después del “barrilete cósmico”, el relator uruguayo desarrolló y desarrolla una prolífica carrera. A punto tal, que no sólo es periodista deportivo sino que también lo es de temas en general. Prueba de ello es su afición por la música clásica y el tango. “Fuimos, de Roberto Goyeneche, es una canción que siempre tengo presente”, indicó Víctor Hugo, a quien los años y el prestigio le hicieron perder el apellido.
Cabeza visible de Competencia, programa deportivo decano de Radio Continental de Buenos Aires, y alma mater, junto a Roberto Perfumo, de Hablemos de fútbol, que se emite por Espn, Morales estará hoy en nuestra ciudad por partida doble.
A la mañana, desde el Palacio Ferreyra, transmitirá de 9 a 13 la edición diaria de La Mañana, mientras que a las 18:30, en la capilla del Buen Pastor, dará una charla sobre Cultura y fútbol (ver aparte).
Antes de arribar a esta capital y en medio de la vorágine de la producción de Competencia, Morales se hizo un tiempo para dialogar con Hoy Día Córdoba y, con el inseparable mate a mano, analizó la realidad del fútbol argentino.
Hoy Día Córdoba: Obdulio Varela, capitán del equipo de Uruguay campeón del mundo en Brasil 1950, dijo antes del Maracanzo la recordada frase “los de afuera son de palo”, para convencer a sus compañeros que los que juegan los partidos son los jugadores y no la gente. Casi 60 años después, ¿es tan así?
Víctor Hugo Morales: Nooo (se ríe). Están gravitando demasiado. Hay mucha gente de afuera que gravita en el comportamiento de los clubes y de los propios jugadores. Ahora, si hablamos estrictamente de fútbol, yo creo que hay rachas. Hay etapas en las que parece que jugar de visitante es ir a la derrota. Pero de pronto, abruptamente, eso cambia y el visitante va y gana. Eso quiere decir que la definición de los partidos no está en la función de local. Creo que la vieja frase del Negro Jefe sigue teniendo relevancia, sobre todo cuando el fútbol se ha hecho más parejo, más mediocre, porque basta con que un equipo se tire unos metritos atrás y, de contra, meta un gol. Esto los complica a los que “van al frente” porque juegan muy presionados.
HDC: ¿Cómo se entiende que si los partidos son mediocres sean cada vez más vistos?
VHM: Es la gran paradoja. Se trata de un fútbol con un marketing poderosísimo, en una etapa en la que la sociedad no tiene muchos elementos de pertenencia. No lo es la política, no lo es la religión. Entonces, en esa búsqueda de pertenecer a algo, la gente se vuelca al fútbol.
HDC: ¿Los clubes están preparados para esa tarea de contención?
VHM: No lo sé. Aunque no soy un conocedor de las bases del deporte amateur, intuyo que deberían serlo. Algunos desaparecieron, como Ferro. Vélez y Lanús cumplen esa función como si se tratara de clubes de barrio que dan contención debido a que son centros geográficos de la zona.
HDC: El papel de la televisión es importante...
VHM: Los jóvenes y las mujeres ven muchísimo más fútbol que antes. La televisión satura, pero al mismo tiempo marca el poder de ese marketing con canales abiertos que permanentemente muestran a las figuras, los reportajes, los goles. Eso implica una gran penetración y marca el interés.
Después, la calidad estética ha disminuido, no solamente en Argentina sino en el mundo entero y la FIFA no ha hecho nada hasta el momento. Mejoró con la salida rápida del arquero, con los tres puntos por partido ganado. Pero ahí se quedaron.
Dentro de esa lógica, Morales sostiene que “al fútbol hay que nutrirlo de algún elemento más que le dé algún alivio en la parte de los reglamentos para que desde el punto de vista estético no sea como una paradoja en la que en tiempos en que más importa y más interesa, es cuando peor se juega”.
HDC: En este plano, ¿el gerenciamiento es el desembarco final de la lógica comercialización en el fútbol?
VHM: No porque depende qué club se gerencie. Ni Racing está resultando un gran negocio. Si se pone demasiado énfasis en el negocio y no hay una respuesta deportiva acorde, el compromiso de la persona que toma el gerenciamiento es muy grande. El caso de Racing es una invitación a no meterse con estas cosas, y a dejar a los clubes, como deber ser, en manos de los socios.
*Publicado en Hoy Día Córdoba el 9-11-07
A lo largo de la historia, muchas personas se ganan un lugar por algún hecho destacado. En determinados casos, el personaje no logra sacarse el lastre y queda subordinado al episodio. Sin embargo, hay otros que sortean esa difícil valla y son reconocidos por otras cualidades tanto o más importantes.
Este último caso es el de Víctor Hugo Morales, quien saltó a la consideración general por el relato del segundo gol de Diego Maradona a los ingleses en el Mundial de México 86’. Pero antes y después del “barrilete cósmico”, el relator uruguayo desarrolló y desarrolla una prolífica carrera. A punto tal, que no sólo es periodista deportivo sino que también lo es de temas en general. Prueba de ello es su afición por la música clásica y el tango. “Fuimos, de Roberto Goyeneche, es una canción que siempre tengo presente”, indicó Víctor Hugo, a quien los años y el prestigio le hicieron perder el apellido.
Cabeza visible de Competencia, programa deportivo decano de Radio Continental de Buenos Aires, y alma mater, junto a Roberto Perfumo, de Hablemos de fútbol, que se emite por Espn, Morales estará hoy en nuestra ciudad por partida doble.
A la mañana, desde el Palacio Ferreyra, transmitirá de 9 a 13 la edición diaria de La Mañana, mientras que a las 18:30, en la capilla del Buen Pastor, dará una charla sobre Cultura y fútbol (ver aparte).
Antes de arribar a esta capital y en medio de la vorágine de la producción de Competencia, Morales se hizo un tiempo para dialogar con Hoy Día Córdoba y, con el inseparable mate a mano, analizó la realidad del fútbol argentino.
Hoy Día Córdoba: Obdulio Varela, capitán del equipo de Uruguay campeón del mundo en Brasil 1950, dijo antes del Maracanzo la recordada frase “los de afuera son de palo”, para convencer a sus compañeros que los que juegan los partidos son los jugadores y no la gente. Casi 60 años después, ¿es tan así?
Víctor Hugo Morales: Nooo (se ríe). Están gravitando demasiado. Hay mucha gente de afuera que gravita en el comportamiento de los clubes y de los propios jugadores. Ahora, si hablamos estrictamente de fútbol, yo creo que hay rachas. Hay etapas en las que parece que jugar de visitante es ir a la derrota. Pero de pronto, abruptamente, eso cambia y el visitante va y gana. Eso quiere decir que la definición de los partidos no está en la función de local. Creo que la vieja frase del Negro Jefe sigue teniendo relevancia, sobre todo cuando el fútbol se ha hecho más parejo, más mediocre, porque basta con que un equipo se tire unos metritos atrás y, de contra, meta un gol. Esto los complica a los que “van al frente” porque juegan muy presionados.
HDC: ¿Cómo se entiende que si los partidos son mediocres sean cada vez más vistos?
VHM: Es la gran paradoja. Se trata de un fútbol con un marketing poderosísimo, en una etapa en la que la sociedad no tiene muchos elementos de pertenencia. No lo es la política, no lo es la religión. Entonces, en esa búsqueda de pertenecer a algo, la gente se vuelca al fútbol.
HDC: ¿Los clubes están preparados para esa tarea de contención?
VHM: No lo sé. Aunque no soy un conocedor de las bases del deporte amateur, intuyo que deberían serlo. Algunos desaparecieron, como Ferro. Vélez y Lanús cumplen esa función como si se tratara de clubes de barrio que dan contención debido a que son centros geográficos de la zona.
HDC: El papel de la televisión es importante...
VHM: Los jóvenes y las mujeres ven muchísimo más fútbol que antes. La televisión satura, pero al mismo tiempo marca el poder de ese marketing con canales abiertos que permanentemente muestran a las figuras, los reportajes, los goles. Eso implica una gran penetración y marca el interés.
Después, la calidad estética ha disminuido, no solamente en Argentina sino en el mundo entero y la FIFA no ha hecho nada hasta el momento. Mejoró con la salida rápida del arquero, con los tres puntos por partido ganado. Pero ahí se quedaron.
Dentro de esa lógica, Morales sostiene que “al fútbol hay que nutrirlo de algún elemento más que le dé algún alivio en la parte de los reglamentos para que desde el punto de vista estético no sea como una paradoja en la que en tiempos en que más importa y más interesa, es cuando peor se juega”.
HDC: En este plano, ¿el gerenciamiento es el desembarco final de la lógica comercialización en el fútbol?
VHM: No porque depende qué club se gerencie. Ni Racing está resultando un gran negocio. Si se pone demasiado énfasis en el negocio y no hay una respuesta deportiva acorde, el compromiso de la persona que toma el gerenciamiento es muy grande. El caso de Racing es una invitación a no meterse con estas cosas, y a dejar a los clubes, como deber ser, en manos de los socios.
*Publicado en Hoy Día Córdoba el 9-11-07
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jueves, 2 de agosto de 2007
Educación Informal

En la transmisión que el canal Fox del partido con Chile, por semifinales del Mundial Sub 20, relator y comentarista repitieron constantemente que a los jóvenes trasandinos, que apelaron en exceso al juego brusco, les faltó conducción.
La semana pasada, la frase volvió a tomar actualidad con motivo de la divulgación del video del “festejo” que tuvieron los “chicos” en Canadá luego del título. Teléfonos y lámparas destrozados fue el saldo de la travesura. Inmediatamente, las miradas apuntaron al cuerpo técnico porque no supo manejar la presión de un plantel de futbolistas (en su mayoría profesionales) que llegó con el cartelito de candidato.
No obstante, por grande que sea, la responsabilidad de Tocalli y su grupo de trabajo es limitada. Si bien es el técnico el que debe controlar el comportamiento de los futbolistas dentro y fuera de la cancha, su compromiso no va más allá del ámbito del seleccionado nacional y, como mucho, de los clubes particulares.
Es ahí donde el cuerpo técnico falló a la hora de brindar las premisas de la educación no formal, que es la que se da en aquéllos contextos en los que, “existiendo una intencionalidad educativa y una planificación de las experiencias de enseñanza-aprendizaje, ocurren fuera del ámbito de la escolaridad obligatoria. La enseñanza... de actividades de ocio o deporte es un ejemplo de educación no formal”.
Sin embargo, las mayores deficiencias se encuentran en la educación informal, aquella que se da de forma no intencional y no planificada, en la propia interacción cotidiana, donde la familia es el principal grupo social en el que se desarrollan este tipo de aprendizaje.
Por definición, se trata de una dimensión de la educación que duplica el campo de acción de la educación formal. Si a ello le sumamos que la mayoría los jóvenes prefieren (muchas veces por necesidad económica) dedicarse de lleno al fútbol en desmedro de los estudios, el valor de la educación informal se potencia mucho más.
Con estos antecedentes, la conducta de los “pibes” no debería sorprender, ya que son un fiel reflejo de los elementos que muchos jóvenes reciben en un mundo como éste y del que todos formamos parte.
La semana pasada, la frase volvió a tomar actualidad con motivo de la divulgación del video del “festejo” que tuvieron los “chicos” en Canadá luego del título. Teléfonos y lámparas destrozados fue el saldo de la travesura. Inmediatamente, las miradas apuntaron al cuerpo técnico porque no supo manejar la presión de un plantel de futbolistas (en su mayoría profesionales) que llegó con el cartelito de candidato.
No obstante, por grande que sea, la responsabilidad de Tocalli y su grupo de trabajo es limitada. Si bien es el técnico el que debe controlar el comportamiento de los futbolistas dentro y fuera de la cancha, su compromiso no va más allá del ámbito del seleccionado nacional y, como mucho, de los clubes particulares.
Es ahí donde el cuerpo técnico falló a la hora de brindar las premisas de la educación no formal, que es la que se da en aquéllos contextos en los que, “existiendo una intencionalidad educativa y una planificación de las experiencias de enseñanza-aprendizaje, ocurren fuera del ámbito de la escolaridad obligatoria. La enseñanza... de actividades de ocio o deporte es un ejemplo de educación no formal”.
Sin embargo, las mayores deficiencias se encuentran en la educación informal, aquella que se da de forma no intencional y no planificada, en la propia interacción cotidiana, donde la familia es el principal grupo social en el que se desarrollan este tipo de aprendizaje.
Por definición, se trata de una dimensión de la educación que duplica el campo de acción de la educación formal. Si a ello le sumamos que la mayoría los jóvenes prefieren (muchas veces por necesidad económica) dedicarse de lleno al fútbol en desmedro de los estudios, el valor de la educación informal se potencia mucho más.
Con estos antecedentes, la conducta de los “pibes” no debería sorprender, ya que son un fiel reflejo de los elementos que muchos jóvenes reciben en un mundo como éste y del que todos formamos parte.
Nicolás Fassi
*Vila, I. (1998). Familia, escuela y comunidad. Barcelona: ICE/Horsori.
Publicado en Hoy Día Córdoba el 30-7-07
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sábado, 28 de julio de 2007
Fútbol y negocios amarillos

El estreno de la película de los Simpsons generó, además de la locura de los fans (me incluyo) por verla, un sinfín de notas divertidas a las personas que hacen las voces en castellano. El jueño de origen y cordobés por adopción, Sebastián Llapur, arribó a nuestra ciudad un día antes del estreno de la película y estuvo "de rotation" por radios y programas de televisión haciendo las voces del Payaso Krusty, del Jardinero Willy y del Abuelo Abraham Simpson.
Navegando por Internet, descubrí que los amigos de enunabaldosa.com le hicieron una nota a Humberto Vélez, quien durante muchos años hizo la voz de Homero. En la entrevista, el padre de la familia reveló su simpatía por Vélez Sarsfield, además de ratificar que "banca" a Ricardo La Volpe. Imperdible.
PD: En una entrevista radial, LLapur comentó que los actores que hacen la serie para América Latina cobran ¡60 dólares! por capítulo, mientras que en Estados Unidos, Dan Castellaneta, que "hace" de Bart factura 250.000 verdes por envío. Una locura total, sobre todo si se tiene en cuenta que la cantidad de audiencia latina es mayor que la estadounidense.
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