miércoles, 21 de julio de 2010

Honestidad brutal


"Hace tiempo que la realidad educativa se fue al carajo. Y que no son pocos los esfuerzos ministeriales como tampoco los docentes que, en esta realidad, se debaten peleando por mejorar el nivel de la educación. Pero no alcanza. Como tampoco alcanza que los escritores pongan el cuerpo en las auulas, lo que, a esta altura, me parece, es más que un deber una misión. Los debates en el Malba o en las librerías de Palermo pueden esperar. Los pibes y las pibas de los colegios estatales, no. Y, que conste, estas reflexiones no deben inquietar sólo a los docentes. También a los escritores. Porque mañana terminarán escribiendo para clientes y no para lectores. Si es que ya no lo están -perdón, estamos- haciendo".

Guillermo Saccomano, Página 12, 18-7-2010

martes, 20 de julio de 2010

El Negro siempre está


“Para mí, lo más parecido al Paraíso sería una canchita de fútbol y, al lado, un bar. Con eso me conformo”. La frase pertenece a Roberto Fontanarrosa, uno de los grandes escritores y humoristas que dio este país. Futbolero como pocos, el Negro, de cuyo fallecimiento se cumplieron ayer tres años, se adelantó al debate futbol-tecnología. En el cuento “Un adelanto formidable”, Fontanarrosa imagina, a lo Julio Verne, el Duisburg Stadium de Oberhausen, un estadio que cuenta con una central de control desde la que se arbitra el partido con la ayuda de 127 pantallas de televisión, cables, sensores electrónicos e inalámbricos y terminales computarizadas. Esta torre, alejada del griterío del público, permitía un arbitraje aséptico, ya que el juez de carne y hueso no era fiable en la aplicación de la ley de la ventaja o la intencionalidad de las manos dentro del área.
Sin embargo, el mayor aporte del Negro a Rosario Central consiste en haber hecho algo que ni la mismísima OCAL (Organización Canalla para América Latina) se permitió: prever el hipotético descenso de Central. Es por eso que a lo largo de su obra dejó los nombres y las características de los futbolistas que debe contratar la dirigencia canalla para garantizarse la vuelta a Primera División. Los elegidos por Fontanarrosa son:

1) El Chancho Volador. Arquero de Vélez, su impresionante peso le permite cubrir toda la valla.
2) El uruguayo Charasca. Recio marcador central, fue autor de una maldición que afectó al brasileño Cacá antes de un partido en el Centenario.
3) El brasileño Cacá. Puede jugar siempre y cuando no lo haga en contra de Charasca (¿Caso Ameli – Tuzzio II?)
4) Anastasio Iselín Montero. No sabe jugar al achique porque la palabra off-side le produce urticaria.
5) Wilmar Everton Cardaña. Charrúa de Peñarol, tras una derrota con Nacional en un clásico le rompió cuatro costillas a un botija.
6) El pibe Tamburini. Promesa en las inferiores, falla en una prueba en River Plate y es adoptado por una pareja que no puede tener hijos.
7) Amílcar Emparninondas “Loro” Gabrieli. Afectado por una uña encarnada, es obligado a jugar el segundo tiempo… con una muleta.
8) Virginio Rosa Camargo. Hijo de una prostituta, se especializa en hacer goles en contra, para que la hinchada propia le recuerde a su madre.
9) Victorino Lonco Peulén. Marcó 143 goles en 12 partidos gracias a su máxima virtud: olfatear las prendas de los arqueros rivales.
10) Hermninio Salomón “Bochacha” Fenoglio. Exquisito enganche que no marca goles por un trauma psicológico-amoroso.
11) Juan Carlos “Conejo” Fumetti. Delantero sensible que no marca goles para no matar a su padre.
Es más, hasta se da el lujo de proponer a la Hermana Rosa como directora técnica, secundada por Inodoro Pereyra (PF); Mendieta en tanto, se desempeñaría como utilero, Además, postula a Boogie el Aceitoso y Sperman como capos del tablón.
¿Le harán caso en Arroyito?

Publicado en Hoy Día Cordoba el 19 de julio de 2010

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Escaramuza o Scaramuzza

Escaramuza.

(Del it. scaramuccia, combate breve y no decisivo).

1. f. Refriega de poca importancia sostenida especialmente por las avanzadas de los ejércitos.

2. f. Riña, disputa o contienda de poca importancia.

3. f. Género de pelea entre los jinetes o soldados de a caballo, que van picando de rodeo, acometiendo a veces y a veces huyendo con gran ligereza.

Definición de la RAE

Scaramuzza

1. f. Apellido de los hermanos Edgardo y Juan, quienes desalojaron de un campo de Sebastián Elcano a Doña Ramona Bustamante en 2004, argumentando que firmó un contrato en el que les cedió la propiedad de los terrenos. Un aclaración pertinente: Ramona no sabe leer.

2. f. El 11 de noviembre, la justicia (con minúscula) absolvió a los Scaramuzza del delito de estafa.

3. f. Apellido que significa el triunfo en una riña de pequeña importancia en la disputa entre los latifundistas sojeros y los verdaderos dueños de la tierra.

4. f. Sigan plantando soja, que total después no llueve.

5. f. Se perdió una batalla, pero la guerra sigue.


martes, 10 de noviembre de 2009


Hace casi dos años, tiré una propuesta para el Nobel de la Paz. Quizá fue apresurada, pero me salió en el momento. Ahora, en este retorno a medias, no podía dejar pasar de saludar el Nobel de la Paz 2009.

PD: Chavecito nobel de la paz era un poco mucho, lo reconozco. Pero ¡Obama! No jodamos.

48

“Las cosas más triviales se vuelven fundamentales…”. Héroes del Silencio le pone la banda sonora a esta mañana primaveral y soleada en la que paso por la puerta del colegio en el que viví los años más felices de mi vida. Cómo si las paredes hablaran, me quedo parado frente a la reja en la que esperé mil veces a mi mamá a que me viniera a buscar, en la misma reja en la que esperé otras tantas a mi papá (que nunca no llegó).
Mientras miro a Roberto, el eterno portero que saluda a todos como si se acordara de cada uno, me prendo un cigarrillo, con la esperanza de que alguien me lo haga apagar (“cómo va a fumar delante de los chicos, señor, no sea ordinario”) y se pierda en el intento al reconocerme (yo, el hijo pródigo, abanderado de la Promoción 93).
Terminado el rubio de 30 centavos la unidad y el recreo inverosímil, me dispongo a seguir con la rutina que implica llegar a mi casa, cocinar y volver a salir (son estos los momentos en los que añoro tener el poder de acelerar el tiempo para que las horas huevo pierdan la calidad de tales).
Cruzo por la calle donde la empanadería se rindió ante los ladrillos sojeros cuando escucho un “estás más viejo, pero caminas igual”. En efecto, desde que me acuerdo, todos (madre, novias, amigos, hermano) me achacan el andar cansino, casi arrastrando los pies y con las rodillas flexionadas (“cuando seas viejo te va a matar la artrosis, Mono”)
Me costó reconocerlo. Ese nene de ojos verdosos con pelo rubio “corte tasa” le dejó su lugar un tipo fornido, de anteojos oscuros, barba de tres días y pelo muy corto, rendido ante lo inevitable de la herencia. Era E. Culocalzón desde los 7 hasta los 12, junto con J.
Tras hacer un par de cuadras en su auto, un utilitario blanco, resolvemos parar en un bar para poder charlar tranquilos. Sentados afuera (“para que podamos fumar”), comenzamos a recordar anécdotas obvias. El, yo y J a todos lados juntos, los grupos para hacer las guías de trabajo (con F, la única mujer del grupo), el fútbol (J y yo contra el), la facilidad que tenía para levantar minas (“toy de novio hace cuatro años, pero de tanto en tanto un tirito hago), lo bien que jugaba al básquet, su cantidad de dientes, etc…
A la tercera cerveza (me doy cuenta que cuando lo dejé de ver, a los 15, en el cumpleaños de mi primera novia-beso todavía no tomábamos legalmente), caigo en el lugar común (algo usual, sobre todo si hace años que no lo veo) “¿Cómo está tu vieja?”.
Inmediatamente, su cantidad de dientes se apagan y, como si volviéramos a esos años en los que me hacía sentir diminuto (cosa que odiaba, pero por cierta envidia), me tira con una tapita.
“Bien. Bah, en realidad por ahí delira un poco. Llego y le pregunto qué hay de comer y me sale con que lo esperemos al viejo. Cuando le digo que el viejo murió hace 11 años se larga a llorar. Es jodido”, me dice mientras mira para abajo, como sintiéndose responsable por el estado de la vieja.
Largo el “es jodido, pobre vieja” y trato de cambiar de tema. De novio, laburando, luchando contra la facultad (“siempre fuiste traga. Los anteojos te delatan”), que cuando nos juntamos a comer un asado, que sabés de José, lindo culo tenía Nadia, la de tercero, el otro día me la crucé, está hecha una vaca, pero le doy…
Cuando nos quisimos dar cuenta, la tarde le ganó al mediodía y cada uno tenía que seguir con su vida así que quedamos en volvernos a ver. “Me robaron el celular, dame el tuyo y nos juntamos a tirar un animalito a la parrilla y tomar un fernet”.
Vuelvo a casa con la cabeza renovada. Ver a E me cambió el semblante del día y hasta me dieron ganas de hacer una juntada con los chicos. “Mañana mismo me pongo las pilas y empiezo a mandar mails para arreglar algo”, me miento.
Al día siguiente, creo, me lo encuentro a U en la calle. El encuentro no fue de las características del que tuve con E porque sencillamente lo veo casi todos los días. “Eh, puto, que hacés”.
Ni falta hace que nos sentemos a tomar algo. De parados nomás, en la puerta de la reja del colegio donde pasé los días más felices de mi vida, donde casualmente trabaja como secretario técnico, me prendo un pucho y me apresto a compartir mi alegría.
“No sabés boludo, me lo crucé a E. Está pelado el hijo de puta. Me contó que la madre sigue mal por lo del viejo, que delira. Me da lástima por el hermanito, bah, hermanito, debe tener como 17 el pendejo. La cuestión es que quedamos en juntarnos así que avisale a los chicos porque en cualquier día me llama. Como le afanaron el celular me dijo que me iba a llamar para poner fecha. Estaría buenísimo ¿Qué te parece?”.
No más de 30 segundos demore en vomitarle todo esto. Pero para U pareció un eterno viaje al pasado. Con esos ojos redondos, tan redondos como su cara y su cabeza, que le hacen juego con la panza, U dejó de lado esa hormonal forma de vida que lo posee y me miró con las cejas, con la nariz, con las orejas, con los cachetes, con la barba candado, con la pelada, con los dientes. “Boludo, E. se murió hace 11 años, en un accidente de autos”.

lunes, 23 de marzo de 2009

Histeria colectiva

Carmen Argibay no es una jueza común. Apenas asumió como ministra de la Corte Suprema de Justicia de la Nación se definió como "atea militante", dejando claro que va al frente. Hace un par de semanas, le contestó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en la polémica entre el Poder Ejecutivo y Poder Judicial. Ahora fue el turno de la inseguridad. Dijo que está inflada y que el periodismo sólo malas noticias. Además, le apuntó a la pena de muerte y al fiasco de marcha por la inseguridad de hace unos días.

Esta vieja cada vez me cierra más.

lunes, 1 de diciembre de 2008

SIDA, a ver si aprendemos









Con motivo del 20º aniversario del Día Mundial de la Lucha contra el SIDA, acá van algunas publicidades con la intención de que nos demos cuenta que la "ex peste rosa" (que feo que suena) está en todos lados. Son agresivas, pero somos hijos del rigor.Créditos1 y créditos 2